A partir de julio del 2020, cómo gestionar los residuos de una empresa y generar los recursos y las capacidades para adaptarse a los objetivos de la estrategia de economía circular, aprobada por el gobierno, será una carrera a contrarreloj.

El nuevo anteproyecto de Ley, aprobado por el consejo de ministros hace apenas unas semanas, para impulsar una economía circular y restringir los plásticos de un solo uso, plantea un gran desafío de gestión para las empresas. Conocer los datos más relevantes de esta futura ley y prepararse para dar fin a la economía lineal, no será fácil, ni exento de dificultades.

EL PRIMER PASO, CONOCER LOs objetivos DE LA ESTRATEGIA PARA LA ECONOMIA CIRCULAR.

Entre los objetivos de la estrategia española para la economía circular, España Circular 2030 están; la reducción de residuos en un 15%, para el año 2030, y la reutilización y reciclado, en un 30% para el 2025,30-35 y la mejora en la eficiencia del consumo de agua.

Para el año 2021, quedan prohibidos productos plásticos como; pajitas, bastoncitos, cubiertos y recipientes de plástico para alimentos y productos cosméticos, de higiene o limpieza, que contengan microplásticos. Aunque no hace alusión a los microplásticos en textiles, susceptibles de entrar en esta categoría, la ley, sí se pronuncia al respecto. A partir del 2021, se prohíbe la destrucción de excedentes como textiles, electrónica y juguetes, y se prevé la recogida por separado para el 2025. De esta forma se impulsa un nuevo modelo de economía basada en la eficiencia, el aprovechamiento de los recursos y la recuperación.

Los recipientes alimentarios, de plástico, serán sustituidos en un 50%, por otro material no contaminante, para el 2025 y en un 70% para el 2030. Los productores de productos plásticos serán responsables de la recogida y gestión eficiente de estos residuos. En Los restaurantes están obligados a ofrecer agua del grifo, sin embotellar a partir del próximo año. Además, el gobierno, establece un impuesto indirecto del 0,45/kg por envase de plástico de un solo uso, utilizados en el mercado español, que recaerá sobre la fabricación, importación o adquisición intracomunitaria.      

La nueva ley también quiere luchar para combatir la obsolescencia programada, alargando la vida útil de los productos electrónicos. Para ello, el gobierno tendrá que crear políticas de incentivo para fomentar el diseño y la fabricación de productos eco eficientes y apoyar al mismo tiempo las empresas de reparación y reutilización. Estas medidas, no solo serían aplicables a materiales electrónicos, sino a todos aquellos materiales que generan residuos no clasificados hasta ahora, como textiles, productos de construcción o muebles.

Esta ambiciosa estrategia de estado, llevada a cabo desde el recién creado Ministerio para la Transición Ecológica, tiene un objetivo claro y determinante; tomar la única dirección viable: una economía circular y baja en carbono en España. La ministra para la transición ecológica Teresa Ribera, alude al desorbitante volumen de residuos que genera España cada año. Para hacerlo más visual en un mensaje fácil de comprender, comenta; “Con estos residuos se podría llenar hasta arriba, 2.900 veces el estadio Santiago Bernabeu”.   

REDUCIR RESIDUOS Y MEJORAR LA EFICIENCIA EN LAS EMPRESAS. ¿Cómo se adaptarán las empresas a la Estrategia Española de Economía Circular (EEEC)?

La cuestión es ahora, cómo van a adaptarse las empresas a esta nueva situación ¿Están preparadas para tomar este giro radical hacia la gestión sostenible?

Imágenes como ésta, tan presentes y aceptadas en nuestro cotidiano, formarán parte del pasado dentro de muy poco. Los envases plásticos, responsables de gran parte del daño al planeta y la salud, irán desapareciendo de los estantes de los supermercados.

Pasar de una economía lineal a otra circular, no deja de abrir infinidad de incógnitas, que previsiblemente confiemos en que la industria tendrán la oportunidad de ir solventando. 

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Una de las premisas a las que Teresa Ribera hace referencia, es que la sustitución del material plástico, se ha de hacer siempre y cuando permita la sustitución de esa misma utilidad por otro tipo de materia prima. Este hecho puede implicar o tener como consecuencia, dos escenarios. Puede ocurrir que las empresas eludan la ley dado que no existen todavía muchas alternativas para ciertos productos, al plástico, o que se de este giro hacia la inversión en I+D, en favor de la economía circular, apoyada por políticas fiscales e incentivos.

Sin duda es un gran reto, tanto para empresarios, que tendrán que diseñar una estrategia de gestión adaptada al marco de una nueva economía circular, como para los trabajadores. Renovar y ampliar capacidades y adaptar sus habilidades a las nuevas exigencias del mercado, será necesario para acompañar este proceso de transición.

Los gobiernos pueden actuar como reguladores y facilitadores de las condiciones más adecuadas para hacer de esta transición algo viable. Pero son las empresas, quienes juegan el papel fundamental en liderar este cambio con determinación y confianza.

LA REDUCCIÓN DE RESIDUOS Y LA CIRCULARIDAD, serán a partir de ahora dos índices principales en la gestión sostenible y la RSC de las empresas.

La escasez de recursos, así como la contaminación y el deterioro medioambiental, fuerza a las empresas a iniciar su camino hacia una gestión más sostenible. Incorporar la sostenibilidad dentro de la estrategia corporativa responde a la necesidad de encontrar un equilibrio entre los objetivos económicos y la protección del entorno social y medioambiental. Este hecho, garantiza su propia existencia, la viabilidad de sus operaciones, y un reconocimiento positivo hacia sus stakeholders. Se trataría de generar valor y resiliencia, de cara a la sociedad y respondiendo a los grupos de interés.

Las empresas, por lo tanto, tienen que asumir un rol protagonista para dar soluciones al impacto social y medioambiental generado por su actividad. Por un lado, planteándose como objetivo ineludible desarrollar una esta estrategia de sostenibilidad coherente y equilibrada en sus tres dimensiones.  Por otro lado, reportando clara y verazmente como la empresa está mitigando los riesgos sociales y medioambientales a la sociedad en su conjunto – ESG.

UNA PUESTA A PUNTO DE LAS EMPRESAS EN SOSTENIBILIDAD. EL ROL DEL ESG.

El ESG, siglas que corresponden a Environmental and Social Governance, se utiliza como índice para medir los criterios sociales y medioambientales, en los fondos de inversión socialmente responsables. Sin embargo, a la hora de medir los riesgos y mitigarlos, a través de acciones de sostenibilidad, es necesario saber comunicarlos y consensuarlos con multitud de actores. Entre estos actores, se han de considerar no solo los grupos pertenecientes a la empresa; proveedores, inversores, accionistas… si no también externos como gobiernos locales (en el caso de empresas que operen en diferentes países), ongs o sociedad civil.

Las empresas no solo corren riesgos financieros, que miden la viabilidad de su negocio, si no que su actividad involucra también riesgos sociales y medioambientales. Todos ellos tienen que ser contemplados y comunicados en los Informes Anuales de Gobernabilidad. La función del responsable de ESG en las organizaciones es crucial para equilibrar los aspectos económicos, sociales y medioambientales implicados en el desarrollo de su actividad. Por otro lado, imprescindible para evitar riesgos posteriores, que finalmente podrían afectar a la capacidad económica de la empresa.

Actualmente, la adopción de los criterios de economía circular y la reducción de residuos se han convertido en piezas clave en la gestión responsable de las empresas y formará parte ineludible de este Informe. Ésta es la forma de dar a conocer a los diferentes grupos de interés, cuan eficiente con los recursos, competitiva, creíble, responsable y atractiva para inversores, es nuestra empresa.

Para ello, será necesario alinear los retos con las soluciones, analizando qué tipo de indicadores son adecuados, afectan y son medibles para cada sector y su cadena de valor. A falta de un marco de medición común a nivel global, en España, el Informe del Grupo de Acción en Economía Circular, iniciativa impulsada por Foretica, ofrece una completa hoja de ruta de indicadores y un análisis de los marcos de medición existentes.

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