Foto de namo deet en Pexels

La primera palabra que se nos viene a la cabeza si nos hablan del concepto sostenibilidad, es “cambio climático”. Aunque todo está interconectado, ésta correlación se basa en una idea equivocada que relaciona la sostenibilidad únicamente con su dimensión medioambiental.  Sin embargo este término es mucho más que acción contra el cambio climático, energías renovables o huella de carbono y abarca tres dimensiones; la social, la económica y la medioambiental.

desarrollo sostenible conceptos clave.

La sostenibilidad, como definición, ha cobrado importancia a partir de la agenda 2030, por la cual, en el año 2015, la ONU, representantes de instituciones privadas y sociedad civil, acordaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Un planteamiento muy ambicioso con meta en el 2030, con objetivos de justicia social, igualdad, economía social, calidad laboral, salud global, energias limpias y no contaminantes, entre otros.

En definitiva, un reconocimiento global de la necesidad de un cambio urgente hacia un un desarrollo económico y humano en igualdad y en equilibrio con los ecosistemas. 

Después de 5 años de ese acuerdo, ha habido cambios. La palabra sostenibilidad se maneja en todos los ámbitos, más bien relacionada con el cambio climático y la gestión de los recursos naturales. Las empresas ya no hablan de responsabilidad social,si no de sostenibilidad, e inician sus planes de desarrollo económico alineados con los ODS. La sociedad civil se moviliza, como vemos en las manifestaciones multitudinarias protagonizadas por las generaciones más jóvenes. Hasta tenemos una secretaría de estado para la Agenda 2030, que es como actualmente, se reconoce a los 17 objetivos marcados.

«Por qué es necesario entender el concepto de sostenibilidad».

Para contextualizar los diferentes sectores o ámbitos de actividad, a los que hace referencia. En términos generales, se refiere a la capacidad de satisfacer necesidades actuales, sin poner en riesgo la capacidad de las generaciones futuras, a satisfacer las suyas. En cualquier caso, es necesario tomar en consideración, de forma “inseparable”, la dimensión social, económica y medioambiental.

En lo que respecta a entidades o empresas sostenibles, todas las actividades, procesos relacionados y el mismo producto o servicio prestado, deben contemplar estas tres dimensiones. Las prioridades, a la hora de alinear la estrategia de la organización con los objetivos de desarrollo sostenible, las marcan la propia actividad de la entidad o empresa. Por lo que se centraran los esfuerzos en aquellos objetivos en los que impacte su propia actividad. 

Alcanzar estos objetivos, no es solamente responsabilidad de empresas o grandes corporaciones, también de gobiernos y sociedad civil.  Por esta razón nace la idea de “Desarrollo Sostenible”. Una sociedad en continuo progreso alineándose con un equilibrio entre las tres dimensiones.  De esta forma, satisfacer necesidades actuales como la lucha contra la pobreza, la salud global, preservar los ecosistemas, la igualdad, el trabajo decente vinculado al crecimiento económico, una producción y consumo responsable, etc. Así garantizar un desarrollo en condiciones óptimas, en lugar de comprometer seriamente el futuro de las nuevas generaciones.   

Los desafíos a los que se enfrenta la humanidad, solo pueden avanzar de forma global, en su conjunto, y poniendo foco en las causas; los intereses particulares y las luchas de poder, que han prevalecido y prevalecen, frente al bien común. 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible sólo pueden avanzar en su conjunto porque comparten la misma causa.

Las desigualdades, entre países, entre clases, pero también de género, representan la mayor injusticia de nuestra época, y también son el resultado de la brecha de poder.

El patriarcado sigue profundamente arraigado en todos los ámbitos de la sociedad; política, economía, empresa o cultura. Las diversas manifestaciones contra el feminicidio o las denuncias a aquellos “innombrables” que abusan de su poder, son muestras de que incluso a riesgo de perder su vida, este proceso de lucha por la igualdad, es imparable. En países como México o los del Golfo Pérsico, en los que las mujeres mueren a diario en manos de “sus hombres”, tampoco cesan las manifestaciones.

Si no somos capaces como sociedad de acabar con la brecha de poder que genera las desigualdades, tampoco conseguiremos avanzar en detener o mitigar el cambio climático.

Todos los ODS están interconectados, por lo tanto, se han de trabajar como un todo que avanza y se retroalimenta en su conjunto.

El cambio climático también incrementa la pobreza, y acelera las desigualdades. Según el Informe  Climate change, migration and displacement, publicado por Greenpeace, el riesgo humano ante los desastres naturales es un 60% más alto hoy, que hace 40 años, y tiene previsión de seguir creciendo.  El informe también alerta de que actualmente 25,4 millones de personas son desplazadas, cada año, debido a desastres naturales. Son los «refugiados climáticos», millones de personas en tierra de nadie.

Pero también las desigualdades entre países y la pobreza, aceleran el cambio climático. De nuevo una cuestión de poder. Interesa que haya países pobres, fácilmente «corruptibles», en los que fabricar con mano de obra barata o infantil, y de laxa legislación en materia de derechos humanos y medioambiente. En caso contrario, los niveles de producción serían mucho más bajos, adaptado a normas y reglas de estricto cumplimiento. Las empresas producirían, inevitablemente, para satisfacer las necesidades reales de la población mundial y no las del hiperconsumismo. Entendiendo que el cambio climático tiene mucho que ver con la superproducción y una sobreexplotación de los recursos del planeta.

Es muy importante, no infravalorar la inteligencia colectiva y tomarse en serio aquello, de lo que depende nuestro futuro.

Por otro lado, actualmente “la sostenibilidad”, como concepto, se ha puesto de moda, y corre el riesgo de tomarse demasiado a la ligera.  Su uso se está generalizando en exceso o como atractivo publicitario, puesto que se relaciona con una tendencia de mercado, que previsiblemente terminará por generar confusión e incluso rechazo. Entrar en estas dinámicas podrían socavar la confianza ciudadana, así como la de los sectores, que sí están comprometidos con la agenda del 2030.

Cuando empresas como la recién galardonada con estatuilla de oro, British American Tobacco, es reconocida como una de las empresas más sostenibles del mundo, como mínimo uno se para a pensar si realmente la sostenibilidad tiene que ver más con la forma, que con el contenido. El Dow Jones índice, otorga el precio a BAT por su desempeño en transparencia, buena conducta corporativa, derechos humanos y cadena de suministro.

El Dow Jones, uno de los indicadores de sostenibilidad más prestigiosos, ¿no toma en consideración la dimensión social, con respecto al riesgo para la salud global que conlleva el producto?. Es de suponer que este índice no considera oportuno incluir determinados indicadores relativos al producto.

Este tipo de nombramientos, ponen en tela de juicio el equilibrio entre las diferentes dimensiones de la sostenibilidad y en riesgo el proceso de participación y compromiso de todos con los objetivos de desarrollo.

Ya lo confirmaba el premio nobel de economía Joseph Stiglitz; mientras que los mercados no sean eficientes, transparentes y el sistema político no regule su dirección, no recuperaremos la confianza ciudadana.

Únete a la comunidad del cambio

La sostenibilidad social y medioambiental es el único futuro posible. Muchas de las soluciones están en tus manos. 

Muchas gracias por suscribirte!!

Share This

Share This

Share this post with your friends!