El desperdicio de alimento actualmente representa hasta el 37% de las emisiones globales de gases efecto invernadero (GEI), causantes del cambio climático. (UNEA. Asamblea de Naciones Unidas para el Medioambiente).  Un sistema de producción y gestión de alimentos insostenible responsable del 60% de la pérdida de biodiversidad, el agotamiento del agua dulce y la contaminación de tierra y agua. (Panel Internacional de Recursos, IRP). De no tomar acciones contra el desperdicio de alimentos, el impacto sobre la seguridad alimentaria constituirá un problema de salud global en pocos años.

Una cadena difícil de romper, pero que de seguir así, tendría como resultado la inevitable subida de los niveles de calentamiento planetario por encima de 2 C, mucho antes de lo esperado, (incumpliendo los acuerdos de París 2015).

La producción y gestión de alimentos mundial debe formar parte esencial de las agendas de gobiernos locales y globales, dado que este aumento de la temperatura global arrastraría consecuencias irreversibles. Y este dato parece que tenga suficiente “aval” científico.

Sin embargo, según el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente, planes contra el desperdicio de alimentos, no forma parte de los programas de reducción de emisiones de la mayoría de los países firmantes del acuerdo de París 2015. Lo que representa, según las evidencias, un grave error.

Existe, por el momento, un desentendimiento global, para hacer frente a esta problemática porque la mayoría de las políticas se centran en la primera etapa de producción de alimentos y no en otras como el desperdicio y las dietas de consumo.

Datos de la FAO estiman que más de un tercio de la comida termina en la basura, un desperdicio de alimentos que alcanza niveles récord, mientras el hambre sigue aumentando y sobrepasa la cifra de los 2 millones de personas.

SOLUCIONES PARA EL DESPERDICIO DE ALIMENTO Y LA REDUCCIÓN DE GEI. Desde la Industria y los consumidores.

Mientras tanto, desde la industria y los hogares, se buscan formas de luchar contra el desperdicio de alimentos. A falta de acciones globales, los gobiernos, empresas y sociedad civil, se movilizan para hacer frente a esta problemática.  

  • El caso de los supermercados S-Market en FINLANDIA, es un claro ejemplo de acción conjunta entre cadenas de distribución de alimentos y consumidores. 

Los clientes pueden acudir a sus supermercados a partir de cierta hora y encontrar un descuento del 60% en todos los productos que caduquen ese día.Los ejecutivos responsables de esta campaña, afirman estar muy sorprendidos con su resultado, no sólo con respecto a la lucha contra el desperdicio, que era su objetivo inicial, sino como estrategia de mercado y fidelización de clientes. En España, cada vez más cadenas se suman a este tipo de iniciativas para evitar tirar a la basura los alimentos, ganar en eficiencia y productividad. Supermercados como Mercadona o Lidl, ofrecen un descuento de entre un 15% y un 30% por productos con fecha de caducidad cercana.

  • La tecnología planta cara al desperdicio de alimentos.

Existen numerosas aplicaciones, para “salvar la comida”, antes de que se tire a la basura. Quizás la más conocida sea la app “too good to go”, quienes se autodenominan “Waste Warriors”. Puede ser descargada desde cualquier dispositivo y a través de ella reservar packs de comida en el establecimiento más cercano. Estos packs de alimentos están a punto de caducar y se venden por valor de entre 2 – 5 euros, con un ahorro aproximado del 60%. Tienen acuerdo con ellos las principales cadenas de alimentación, restaurantes, cafeterías, empresas de catering y comercios al por menor.

  • Acciones de economía circular en cadenas de distribución de alimentos.

La cadena de supermercados Alcampo pone a disposición de los consumidores sustrato universal fabricado con compost de sus desperdicios orgánicos. Esta cadena de distribución ha marcado un referente en la forma de producir y consumir, dando una segunda vida útil a sus excedentes alimentarios, evitando el desperdicio. Este producto surge fruto de la colaboración entre Alcampo y Saica Natur, quienes se comprometen a alcanzar el objetivo “Residuo Cero al Vertedero”. Este flujo circular se está llevando a cabo en 25 centros de Alcampo donde se realiza la separación de residuo orgánico en contenedores estancos, para posteriormente ser llevados por Saica Natur a una planta de compostaje. El sustrato universal es enriquecido en un 10% con este compost de alta calidad, evitando el enriquecimiento químico.

  • Reducir el consumo de carne y también de todos aquellos productos que requieren un uso intensivo de recursos.

Este cambio implica avanzar hacia una dieta basada en un consumo local, ecológico o de producción extensiva. Según un macro análisis realizado por la OCU en 11 países de la UE en el año 2019, dos tercios de los consumidores cambiarían sus hábitos alimentarios por razones ambientales. Sin embargo, del mismo informe se desprende el dato más sorprendente. Estos mismos consumidores no reconocen el impacto negativo que una producción de alimentos ineficiente e insostenible, puede generar en el medio ambiente. A pesar de ello, más de la mitad de los encuestados dicen estar influenciados en sus decisiones de compra por la sostenibilidad, aunque identifican el precio, la falta de etiquetado claro y la disponibilidad de productos, como principales barreras.

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  • Apostar por cadenas de suministro locales y favorecer el consumo de proximidad. 

El sistema de producción de alimentos es ineficiente, los excedentes de alimentos desperdiciados en todo el mundo y los niveles de pobreza, son las consecuencias principales. Por otro lado, el camino que toman los alimentos desde la granja a la mesa es una de las mayores fuentes de gases de efecto invernadero (GEI), responsables del cambio climático. Los productores tienen que apostar por cadenas de suministro locales o nacionales, reduciendo el transporte e incentivando el consumo local. Actualmente ya disponemos de muchas iniciativas que trabajan para facilitar el acceso a productores locales y de producción ecológica o extensiva.

Una de las iniciativas que funciona a nivel nacional es “La Colmena que dice sí”. Un marketplace de productores locales de alimentos de calidad directos al consumidor. Puedes buscar en su plataforma la colmena más cercana y seleccionar de entre una amplia gama de productos. Por otro lado, los consumidores conscientes tienen una preocupación mayor que la propia sostenibilidad medioambiental y es que, productores y elaboradores reciban salarios dignos que les permita el desarrollo de su actividad. Productoras industriales y distribuidoras, no son ajenos a esta realidad y están focalizando esfuerzos en satisfacer una demanda cada vez más exigente, trabajando con productores de proximidad.

 

29 DE SEPTIEMBRE, DÍA INTERNACIONAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE LA PÉRDIDA Y EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS.

Una de las soluciones principales, aunque no tendría cabida en el listado anterior por estar dirigida a la administración pública, es promover más campañas de sensibilización sobre el impacto de la producción y la gestión de alimentos en el medio ambiente.

Hoy, 29 de septiembre, por primer vez, se celebra el «día de  la concienciación sobre la pérdida y el desperdicio de alimento». Nunca es tarde si la dicha es buena, se abre un nuevo episodio sobre el conocimiento en este área. Hasta ahora las principales campañas habían hecho hincapié en los aspectos nutricionales, no estableciendo la relación necesaria salud-sostenibilidad y el etiquetado de los productos en este sentido.

Aunque los cambios se están dando y el hecho de haber designado este día augura un antes y un después, existe una gran desconocimiento generalizado sobre la envergadura de la problemática.

Lograr sistemas alimentarios eficientes y sostenibles es un objetivo impostergable en términos globales. Desde el IRP se apuesta por un cambio en toda la cadena de suministro, el transporte y los hábitos de consumo.

Hacer saber al conjunto de la ciudadanía, sus implicancias y hasta qué punto los consumidores somos actores clave para acelerar el cambio hacia un sistema productivo más sostenible, es el punto de partida.

 

 

DORA REQUENA
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DORA REQUENA

Experta en Marketing con impacto y Comunicadora Social de referencia en el ámbito de la Sostenibilidad y la Responsabilidad Social Corporativa

 

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