Los resultados de la cumbre del clima en Madrid, muestran signos de frustración y decepción, pero ya no se trata de la población en general. Si bien este tipo de congresos, es vista por muchos con gran escepticismo, el mismo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, admite sentirse frustrado con el resultado del COP25.

Su frustración radica en la incapacidad de los gobiernos para llegar a acuerdos claros y concretos, aportando planes de futuro, y no propuestas de buenas intenciones aplazando a próximos encuentros la elaboración de planes de trabajo y decisiones de impostergable urgencia. Seguramente se refería al “Green Deal Europeo”, una propuesta europea, a concretar en próximas Cumbres, para alcanzar cero emisiones netas para el 2050, lo que conllevaría una transformación radical de la economía en los próximos 30 años. La intención es buena, pero ahora ya es momento de respuestas, no de propuestas.

Quizás el problema más grave no sea la incompetencia de los gobiernos a poner en marcha planes de acción coordinados, si no a la negación de otros a colaborar. Los líderes políticos de países como Estados Unidos, China, Brasil o Arabia Saudí, entre otros, siguen respondiendo a los intereses, referidos a los combustibles fósiles, de sus grandes empresas. Y son ellos precisamente, los grandes contaminadores del planeta, quienes siguen bloqueando acciones coordinadas y de alcance global como exigen las circunstacias.

 

LAS CUMBRES DEL CLIMA, momento de actuar, ¿para cuando?

 

Desafortunadamente, las cumbres del clima no generan altas expectativas, como demuestra la falta de acuerdos, acompañados de multitud de buenas intenciones y planes futuros que no acaban de hacerse realidad. Lo cierto es que a día de hoy, buena parte de la economía sigue dependiendo del carbón, las compañías petroleras siguen dominando los mercados y como observamos, la descarbonización está muy alejada de las agendas políticas de una buena parte de los países más contaminantes.

Prueba de ello es comprobar cada año, como existe una importante brecha entre lo que los científicos aconsejan en cuanto a reducción de emisiones y lo que los gobiernos, sin exclusiones, plantean como objetivos. La ONU advierte que, según datos científicos, los esfuerzos tienen que multiplicarse desde ya por 5, para evitar que la temperatura global suba por encima de 1,5 grados.

Como respuesta, obtenemos otra COP marcada por propuestas a futuro y acuerdos de gran laxitud que no ofrecen soluciones a los problemas actuales a los que se enfrenta la humanidad.

 

EL PACTO VERDE EUROPEO. La oportunidad de la Unión Europea para dirigir la hoja de ruta contra el calentamiento global.

 

Es momento de acuerdos más ambiciosos, y también de sanciones e impuestos al carbono para aquellos que no se adhieran a los acuerdos de reducción de emisiones más exigentes. El “Pacto Verde Europeo”, lo es sin duda, solo hace falta que se lleve a cabo y se cumpla. Un compromiso que aspira a hacer de Europa un continente cero emisiones netas para 2050.

Para consolidarlo, independientemente de los futuros gobiernos, está prevista la introducción de una Ley Climática que entrará en vigor en marzo. El objetivo de este plan, conlleva importantes implicaciones en la transformación de las empresas de toda Europa.

La presidenta de la Comisión, Úrsula vor der Leyen, afirma que la propuesta, no solo implica el recorte de las emisiones, si no que es una oportunidad para la creación de empleo, a partir de la inversión, la investigación y la innovación necesaria para llevarlo a cabo.

Lo necesario, en todo caso, es marcar fechas de comienzo, porque, según los científicos, los objetivos marcados no son tarea fácil, y poner el plan en marcha de forma inmediata, es requisito indispensable para evitar que se diluyan y retrasen los compromisos ya establecidos.

Ahora Europa, será el referente ineludible a seguir, transmitiendo sus avances e investigaciones al resto del mundo en las siguientes conferencias. De su capacidad para coordinar acciones ágiles y efectivas, dependerá en buena parte el destino del planeta.

Las negociaciones serán duras, y no exentas de controversia, sobre todo en lo referido la financiación o a la tasa de carbono en frontera, que podría conllevar a la deslocalización de empresas hacia destinos donde contaminar no implique ninguna tasa impositiva. Un riesgo que tendrá que asumir Europa contra todo pronóstico.

 

LA URGENCIA DE TOMAR MEDIDAS INMEDIATAS CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO. Aunque sean de adaptación.

 

Pese a todo ello, nadie podrá detener el daño ya generado en la atmósfera, con incendios, olas de calor o inundaciones. Mientras tanto, los países desarrollados siguen sin poder coordinarse para responder con firmeza a las necesidades de los países en desarrollo para mejorar sus capacidades y apoyarles en fortalecer sus economías, para adaptarse al cambio climático. Adelantarse a las consecuencias que ya está causando el cambio climático, evitaría problemáticas sociales y políticas a futuro. Según estimaciones del Banco Mundial, más de 17 millones de personas serán desplazadas, debido al cambio climático, a otros países o zonas  para el año 2050.

Por lo tanto, es prioritario adelantar soluciones a problemáticas de tal envergadura. Porque los responsables del cambio climático no son precisamente los países en desarrollo, sin embargo, son ellos quienes de nuevo sufren las consecuencias.

A ese respecto la Comisión del Pacto, abarca también dos aspectos muy relevantes. Por un lado, el compromiso para elaborar una estrategia que aborde la adaptación al cambio climático, y por otro lado, la promesa de intensificar esfuerzos para evitar el “Green Washing” de las empresas. Para ello, una propuesta es que los productos lleven algún tipo de código que permita ver a los clientes su trazabilidad, conociendo todas las etapas del producto, desde su producción hasta su distribución.

 

ORGANIZACIONES, CIENTÍFICOS Y POBLACIÓN CÍVIL PIDEN MÁS AMBICIÓN EN LOS ACUERDOS DE LA COP.

 

Ni la voz de los científicos, ni la población civil, organizaciones y empresas comprometidas están representadas en esta cumbre, o al menos en lo que respecta a la toma de decisiones.

Pero no nos engañemos, el problema no es la Cumbre, el problema es de egos, de la incapacidad para cooperar, colaborar, trabajar en equipo, de la falta de humanidad, la incapacidad para escuchar al otro y la humildad para querer aprender de él.

El hecho de que muchas de las grandes economías mundiales desoigan las advertencias de la ciencia y continúen con sus roles políticos o empresariales por fuera de lo que está pasando, no es más que el reflejo de una sociedad sin futuro. O un futuro que mejor no queramos imaginar.

Pero esa misma falta de valores de justicia social, empatía e inconsciencia, no solo tiene que ver con la política, tiene que ver con el mundo en el que vivimos. El lema de esta Cumbre del Clima de Madrid 2019, “Es tiempo de actuar”, también es aplicable a cada uno de nosotros. Es nuestra responsabilidad asumir la parte que nos corresponde dentro de este ecosistema global, en el que podemos elegir como queremos consumir, vivir, relacionarnos o colaborar entre nosotros o para el bien común.

 

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