Este año el día de la tierra ha pasado desapercibido nublado por el impacto de la pandemia Covid-19. Y todo esto siendo poco conscientes de que esta pandemia, es otro de los muchos resultados de la actividad del hombre alterando el ecosistema, que mantiene el equilibrio del planeta.

El agotamiento de los recursos, la extinción de especies, el calentamiento global y el cambio climático, demasiada carga. La tierra se merece mucho más que un solo día para acordarse de ella.

Lejos de ensombrecer la importancia del cambio climático, después del choque frontal del Covid-19 que todavía cuesta interpretar, es momento de tomar medidas serias y urgentes para acelerar la acción por el clima y la conservación de la naturaleza.

Otra razón de peso es que, además, el cambio climático genera año tras año,  más desplazamientos de personas y animales desde los lugares más vírgenes del planeta. Viajan juntos y revueltos, por lo que el riesgo de pandemia, está servido en bandeja.

Relegar a un segundo plano acciones contra el cambio climático y la preservación de los ecosistemas, implica potenciar el riesgo de desastres naturales, incluidas las pandemias.

 

LAS ACCIONES TOMADAS POR LAS EMPRESAS SIGUEN SIN ESTAR A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS.

 

Según el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2019 de Naciones Unidas para el MedioAmbiente, las emisiones globales deben disminuir 7,6%  cada año  y continuar así durante al menos una década, para mantener el calentamiento global por debajo del 1,5˚C. Sin duda, un reto demasiado ambicioso con respecto a las acciones que se están tomando desde las empresas de cara a afrontar sus retos de sostenibilidad.

Hace unos días conocíamos el anuncio de “Shell” para convertirse en un negocio de energía de emisión neta cero antes del 2050. Esto incluye las emisiones relativas a la fabricación de sus productos y las resultantes de toda la cadena de valor. De esta forma, Shell se compromete a trabajar con compañías que también tengan planes de emisión cero. Un plan admirable, si no fuera porque esto significa que todavía durante muchos años, se seguirán vendiendo combustibles fósiles. Por lo tanto, este plan no parece ajustarse al llamamiento que hacen científicos y expertos en el área, que exigen acciones a corto plazo.

Afortunadamente, de más en más el mundo toma consciencia de la necesidad de incorporar la sostenibilidad como forma de vida y negocio. Es el único camino posible, aunque en el caso de las empresas todavía existe la creencia de que incorporar la sostenibilidad en el núcleo de su actividad, genera más costos, que beneficios. La razón es sencilla, muchas empresas permanecen aferrados a un estilo de optimización financiera a corto plazo. Por otro lado, menosprecian el valor de la adaptación visionaria, la creación de valor y el rendimiento afianzado a medio-largo plazo.

Sin embargo, no existen pocos estudios respaldados por estadísticas y casos prácticos que demuestran que, la sostenibilidad y las ganancias, no tienen por qué ser excluyentes. Solo que las empresas tienen que conocer estos datos, interpretarlos analíticamente y adaptar los casos prácticos.

Uno de los Informes más clarividentes en este sentido, se muestra en el artículo “The Comprehensive Business Case for Sustainability”, publicado por la Harvard Business Review.

 

El informe argumenta:

Las empresas sostenibles están redefiniendo el ecosistema corporativo mediante el diseño de modelos que crean valor para todas las partes interesadas, incluidos los empleados, accionistas, cadenas de suministro, la sociedad civil y el planeta. Todo mientras se asegura de que sus empresas estén mejor posicionadas para anticipar y reaccionar a los cambios económicos, sociales, ambientales y regulatorios a medida que surjan».

 

ACCIONES PARA CELEBRAR EL DÍA DE LA TIERRA EN LAS EMPRESAS

 

Debido al confinamiento que vivimos, este año las empresas no podrán hacer mucho más allá que lo que la situación nos obliga. En todo caso, no ir al puesto de trabajo, teletrabajar, supone ya por sí mismo un ahorro en energía y contaminación sin precedentes.

Algunas, se unen a la iniciativa de hacer un compromiso público en el que incorporar un objetivo concreto de reducción de gases. Otras, lanzan algún producto como llamamiento a la responsabilidad de proteger nuestro planeta.

En este sentido Google, ha querido unirse a la celebración, dedicando su doodle a las abejas. Estos pequeños insectos, tienen una labor fundamental para la supervivencia del ecosistema.  El doodle explica como las abejas son responsables de “dos tercios de las cosechas mundiales” y el 85% de las plantas que florecen”. Y el dato más relevante, estos pequeños voladores, están en peligro de extinción, debido al sobreuso de pesticidas y el cambio climático.

Una aplicación didáctica y atractiva para educar a la población de la importancia que cobra cada, aparentemente insignificante ser, en nuestra cadena de la vida.

Microsoft, también ha anunciado esta semana pasada el compromiso de la creación de una “Computadora Planetaria”, para evaluar, monitorear y administrar datos de ecosistemas naturales.

 

LOS CAMBIOS TIENEN QUE DARSE A GRAN ESCALA Y EN TODA LA CADENA DE SUMINISTRO.

 

Todas éstas acciones con mayor o menor transcendencia, son útiles y necesarias. Sin embargo, incluir en toda la cadena de valor y la estrategia corporativa, la sostenibilidad, va mucho más allá. Las empresas para recuperar sus esfuerzos en sostenibilidad, tienen que apartarse del escaparate y garantizar que ésta, esté integrada en todas sus actividades principales.

Es necesario que empresas como Google o Microsoft, incorporen la sostenibilidad en el núcleo de sus negocios. Una de las acciones principales sería redireccionar, de forma urgente su estrategia de producción, para evitar la obsolescencia programada, (productos diseñados con fecha de caducidad), alargando la vida útil de sus productos. Por ejemplo, una gama de productos de calidad, de larga duración y actualizables.

El impacto medioambiental que dejan los metales y los elementos químicos de los productos electrónicos, es inasumible por el planeta. La ONU, calcula que 50 millones de toneladas de residuos electrónicos son generados cada año. De ellos, solo el 20% se recicla adecuadamente.

Otras de las estrategias es el control de toda su cadena de suministro. En muchos casos los materiales que se necesitan para las baterías, como el coltán, se subcontratan a empresas locales de países en conflicto, que utilizan mano de obra infantil y esclavizan a los mineros. Para más información CONGO CONFLICTO, Reportaje especial.

ESTILO DE VIDA Y ORGANIZACIONES SOSTENIBLES

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