Ya no hace falta aludir a ningún estudio de las grandes consultoras para convencernos de que lo sostenible es la nueva tendencia. Las marcas se ven obligadas a marchas forzadas a no solamente cambiar su discurso o emocionarnos con su aporte social, sino a generar acciones que demuestren que están en la “nueva onda”. Es la respuesta a las exigencias del mercado y para satisfacerlas ya no basta con ser un excelente comunicador.

La desconfianza hacia las marcas también está en auge, y a las organizaciones les resulta más difícil trasmitir credibilidad a través de inteligentes campañas de marketing. La solución pasa por que las marcas comprendan la importancia de generar un compromiso real, o lo que es lo mismo, el ciudadano busca coherencia entre el discurso y la práctica.

Uno de los factores clave que refleja hasta qué punto la sostenibilidad forma parte del ADN de las empresas, es la implicación de los empleados, desde la dirección hasta el último escalafón.

CUANDO LA SOSTENIBILIDAD DEJA DE SER UN ESCAPARATE

Cuando la Responsabilidad social de las empresas deja de ser un escaparate y forma parte de la cultura de empresa, existe un compromiso por parte de la dirección en valorar cada acción en términos económicos y de impacto social y medioambiental. Al mismo tiempo, trabajadores implicados, activos y que acompañen este proceso, permitirá que la sostenibilidad sea una realidad tangible. El punto de encuentro se da porque los objetivos de la empresa y los valores personales de los empleados, confluyen. Por supuesto, partimos de un escenario en el que se da por supuesto que existe conformidad en los aspectos contractuales y formales del puesto de trabajo.

Si según los estudios más de un 30% de los ciudadanos están cambiando sus hábitos de consumo y vida, al menos ese mismo porcentaje se sentiría muy motivado por llevar esos cambios a su ámbito laboral o por el contrario, sentirse frustrados en su día a día laboral. No haría tampoco falta aludir a la infinidad de estudios que relacionan la alta productividad, con empleados motivados.

Las empresas que se preocupan por hacer que su actividad principal sea sostenible en el tiempo, reduciendo y mejorando el impacto social/medioambiental, son aquellas que realizan acciones para cumplir con buena parte de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). Es decir, se plantean acciones reales para alcanzar metas concretas, conforme a los ODS.

EMPRESAS SOSTENIBLES, ¿POR DÓNDE empezar?

Los 17 objetivos de desarrollado sostenible de Naciones Unidas, son el marco de referencia actual para muchas empresas y organizaciones que sienten la necesidad de incorporar la sostenibilidad y fijarse objetivos definidos. El marco 2030, suele ser la referencia. Los principales son: reducción de gases efecto invernadero en su actividad, cumpliendo con los objetivos de acción contra el clima y adopción de energías limpias, generar trabajo decente y crecimiento económico, introducir planes de igualdad y trabajar la desigualdad, incorporar programas de dieta saludable en su comedor, producir y promover el consumo responsable, innovación e industria, introducir un sistema de pre-calificación para el registro y monitoreo de proveedores que cumpla con los estándares de sostenibilidad internacional, generar alianzas, realizar acciones para afianzar comunidades sostenibles o apoyar la re forestación y compra de material reciclado entre otras.

Todas ellas, son acciones que a simple vista relacionaríamos con objetivos de desarrollo sostenible, pero curiosamente, además, estamos hablando de organizaciones pioneras en innovación, eficiencia y exitosas.

CONFIANZA Y VISIÓN DE FUTURO = ORGANIZACIONES SOSTENIBLES

Por lo tanto, lo que a priori podría parecer un proceso complejo, resulta ser el resultado de una intención compartida por empresa y trabajadores que más que entrañar dificultades, es una oportunidad de cambio. El objetivo, es conseguir avanzar y posicionarse en un mercado, en el que lo difícil ya no es llegar, si no generar confianza, mantenerse y visionar el futuro.

En relación con la actividad que desarrolle la organización será más fácil impactar en unos objetivos de desarrollo u en otros, pero muchos de ellos son aplicables de forma general. En este sentido, son realizables siempre y cuando la sostenibilidad, sea considerada por la dirección como el “Core business”.

Por lo tanto, las empresas que se marcan estos objetivos e implican a sus empleados gozan de una salud envidiable, tanto en términos económicos, como sociales.

Generar cultura corporativa representa uno de los grandes desafíos de las empresas. Actualmente, muchas empresas que asumen el compromiso de incorporar la sostenibilidad como eje central, no pueden dejar de lado a sus trabajadores. No existe mejor publicidad o embajadores de marca que los propios empleados y a éstos solo se les convence cuando forman parte del proceso.

Como en la vida, en el trabajo también cuentan la suma de acciones.

 

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Empezar por algunas acciones sencillas, que involucren plenamente al empleado es un buen comienzo: el reciclaje en el entorno laboral, el uso de vasos reutilizables, poner restricciones y alternativas para el uso de papel, disponer de un comedor con productos de producción sostenible, y promover su consumo a través de promociones, generar espacios de propuesta o concursos para la innovación en sostenibilidad, políticas de incentivos e igualdad, son acciones esenciales.

EMPLEADOS COMPROMETIDOS. CUANDO LA MOTIVACIÓN NO ES SOLO ECONÓMICA. 

Es en este punto cuando la empresa empieza a ser creíble, ya que estas acciones no se publicitan, se dan porque existe “consciencia sostenible”, forma parte de su accionar, de la política de empresa y genera una alta implicación del empleado.

La dificultad está en el cómo se integra y retroalimentan los esfuerzos de sostenibilidad de las empresas y el trabajo diario del empleado. Quizás en esa dificultad radique la razón por la que todavía pocas empresas lo conjuguen bien. Para alcanzar esta meta, empleados y directiva, no deben solamente compartir valores, sino que además debe existir una política de “compensaciones” más allá de los términos contractuales acordados por las partes.

Establecer una política de incentivos y premios por desempeño sostenible entre los equipos de trabajo, es una de las prácticas que ya aplican algunas empresas. A ello también sumado,  la propia motivación que tiene cada uno a nivel individual, en cuanto a los beneficios para la salud, el ahorro y la eficiencia.

Consecuentemente, crear y generar información y conocimiento entorno a la sostenibilidad debe estar presente y formar parte de la cultura de toda organización.

Asociar el éxito de la empresa con un desarrollo sostenible, y por lo tanto, con el éxito social y medioambiental, es el elemento básico que formará parte de la estrategia de comunicación interna. Este canal, permitirá mostrar los avances y casos de éxito transformadores, que tienen como eje fundamental, aplicar criterios de sostenibilidad en todas las áreas de impacto que desarrolle la organización.

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