La gestión de residuos electrónicos, sigue siendo una asignatura pendiente a nivel mundial. La falta de soluciones de tratamiento, reciclaje y sobretodo de reducción, tienen como resultado un alto impacto ambiental y para la salud. La basura electrónica aumenta en todo el mundo, sobrepasando en el año 2019, los 50 millones de toneladas. En España es el residuo doméstico, es decir, procedente de los hogares particulares, que más crece porcentualmente con respecto al resto de residuos. Cerca de un 8% anual según datos de datos de la Fundación Ecolec.

Buscando entre bibliografía accesible en los medios parece que no es de interés cambiar esta realidad, dado que la situación empeora cada año. Las grandes empresas de aparatos eléctricos y electrónicos siguen un modelo de negocio basado en la obsolescencia programada. Es decir, poner fecha de caducidad a sus productos, ha implicado, al menos, hasta el momento, que nos veamos obligados a comprar nuestros dispositivos y aparatos, más o menos cada 2 años. Cambiar la mentalidad de los consumidores sobre acciones de reciclaje y reparación es complicado cuando no se tienen a mano muchas opciones.

La industria electrónica promueve un consumo con una inasumible huella de carbono para el planeta. Los aparatos dejan de funcionar en tiempo record, mientras sacan al mercado de forma constante, nuevos modelos que mejoran funcionalidades.

SOLUCIONES PARA LA OBSOLESCENCIA PROGRAMA

En primer lugar.

¿Qué significa obsolescencia programada?

La empresa productora, programa el producto desde su diseño, con fecha de caducidad o fin de vida útil. Lo que obliga a los consumidores a entrar en un círculo vicioso de consumismo y desperdicio.

Una solución, rentable para la industria y beneficiosa para todos, sería un modelo de negocio basado en la entrega del viejo aparato a la empresa fabricante, quienes se ocuparían de su renovación, introduciendo las mejoras en el mismo. Para ello, se haría necesario fabricar modelos más robustos y duraderos, preparados para introducir recambios y nuevas funcionalidades. Estamos hablando que la industria electrónica debe iniciar el cambio hacia una economía circular. Las empresas saldrían reforzadas a través de una estrategia basada en un crecimiento con multitud de oportunidades de rentabilidad y empleo. Además, más eficiente con los recursos internos y externos.

Por otro lado, aunque la conciencia ciudadana aumenta con respecto al reciclaje de residuos electrónicos y eléctricos, solo un 17,4%, de estos aparatos, se reciclaron en el año 2019 según el  Global E-waste Monitor 2020.

GESTIÓN DE RESIDUOS DE APARATOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS

El reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos implica por otro lado, un enorme costo económico y medioambiental en su destrucción. Considerando tanto las pérdidas de materia prima, como la emisión de gases, gestión de recursos o la liberación de tóxicos que contienen sus componentes. Bombillas, baterías, monitores o equipos informáticos, por poner algunos ejemplos contienen entre otros metales, mercurio, sustancia tóxica que supone un riesgo sanitario global.

Minerales como el litio, el coltan o el cobalto, utilizados en baterías para aparatos electrónicos, como móviles, o eléctricos, incluidos los vehículos eléctricos, tampoco parece una solución muy ecológica. Su producción y distribución es una importante fuente de emisión de gases de efecto invernadero, por eso hasta la Agencia Europea de Medio Ambiente, cuestiona la eficiencia energética de estos vehículos.

Según la EEA, es muy importante considerar que en la etapa de fabricación un coche eléctrico supone una mayor cantidad de emisiones GEI, con respecto a un coche a combustión (gasolina o diésel). Mientras que los vehículos convencionales generan emisiones durante su uso, las baterías de los eléctricos también pueden contaminar cuando se recarga su batería. Durante su uso las baterías de estos vehículos generan alrededor de un 50 % menos de emisiones. En este sentido, se podría compensar de alguna manera la emisión inicial. La EEA, argumenta que para que un vehículo eléctrico sea una alternativa ecológica real, se han de utilizar baterías de bajo impacto medioambiental y la electricidad generada debe provenir de energías renovables.

LA EXTRACCIÓN DE METALES Y SU ALTO IMPACTO SOCIAL

 

Por otro lado, la extracción de estos materiales genera un alto impacto social en países en vías de desarrollo, en los que este material es abundante, como es el Congo. La lucha por su explotación ha conllevado miles de muertos, explotación infantil, e incluso ha financiado la guerra del Congo, con más de 6 millones de muertos, (Naciones Unidas). Sumado al alto impacto ambiental en su producción y extracción, destruyendo ecosistemas y contaminando aguas a su paso, sin excluir los costos ambientales del reciclaje y destrucción.

Si no se optimiza tanto el reciclaje como la reutilización, más que avanzar estamos generando un nuevo problema ambiental, del mismo calibre que el que vinimos a dar solución.

Existen alternativas a las baterías, entre ellas el hidrógeno o el biocombustible. Es por ello, muy importante conocer las alternativas y no dar un salto en falso hacia las energías renovables sin conocer a fondo los entresijos de cada propuesta.

A este punto, buscar soluciones para reducir la basura electrónica y evitar a toda costa llegar al proceso de reciclaje, parece una alternativa mucho más fiable y amigable con nuestro entorno.

EMPRESAS QUE RECICLAN BASURA ELECTRÓNICA

Al igual que empresas de moda de diseño como Ecoalf, cuyas chaquetas lleva hasta la misma reina de España, reciclan la basura marina, para confeccionar sus colecciones de moda, los residuos electrónicos, también puede tener una segunda vida.

Dar soluciones de forma excepcional a los residuos electrónicos es lo que hace la empresa REKETEC. Una alternativa de consumo absolutamente recomendable para hacerte con tecnología reacondicionada.

Expertos informáticos con altas dosis de responsabilidad social y ambiental, componen el equipo de esta empresa española que acumula éxitos y reconocimiento. Un negocio altamente rentable con una fuerte implicación social. Su objetivo es poner a disposición del cliente tecnología del más alto nivel, personalizada, con garantía y soporte técnico. Al mismo tiempo evitar:

  • La fabricación de electrónica en países en vías de desarrollo en condiciones más que dudosas.
  • La generación de emisiones de CO2, derivadas de los procesos de producción, distribución y reciclaje.
  • Minería de minerales preciosos en países en conflicto.
  • El incremento descontrolado de la basura electrónica, debido en gran parte a la obsolescencia programada y sus graves efectos medioambientales y sanitarios.

LAS TRES PATAS SOBRE LAS QUE AVANZAR PARA REDUCIR LOS RESIDUOS ELÉCTRICOS Y ELECTRÓNICOS

Más marcas sin obsolescencia programada

Por el momento puedes buscar el sello ISSOP, aunque te sorprenderás la reducida oferta que encontrarás si quieres que tus dispositivos no estén programados para su fin de vida útil.

El aumento del consumo de aparatos eléctricos y electrónicos

Relacionado con el aumento del poder adquisitivo en las clases medias de las sociedades del bienestar, como es el caso de España. Campañas de concienciación e información sobre nuevas modalidades de consumo más responsables en este ámbito, son necesarias para avanzar en soluciones ecológicas y sostenibles.

Apoyo a empresas de reparación de equipos y venta de aparatos de segunda mano con sello de garantía

Programas de incentivo y beneficios fiscales a estas empresas, que acompañen y ofrezcan soluciones de producción y consumo acordes con los objetivos de la estrategia de gobierno sobre Economía Circular 2030.

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