Hemos crecido en tiempos de hiperconsumismo, en el que entendemos como “calidad de vida” el acceso a bienes y servicios exclusivos, aquello que nuestros padres no pudieron tener. Realmente, tendríamos que preguntarnos, por un lado, si todo eso nos hace más felices, y por otro, el costo que estamos pagando por ello. Esos mismos avances científicos y tecnológicos a gran escala, si bien han generado grandes beneficios para la humanidad, explican también, buena parte de las consecuencias del cambio climático.

La geoquímica Hope Jahren, ganadora de tres premios Fulbright, única mujer a la que se le ha otorgado la Medalla a jóvenes investigadores de Ciencias de la Tierra, nos informa sobre las amenazas que están poniendo en serio peligro nuestro planeta. «El colosal consumo de alimentos y combustibles por parte de solo el 10% de la población está amenazando seriamente la capacidad de la Tierra de producir los productos básicos que el otro 90% necesita para vivir». Afirma Jahren, en una de sus últimas investigaciones, publicada en su libro “El afán sin límite”.

Un dato escalofriante, especialmente desde la perspectiva fuera de ese 10%. Si hablamos con personas de nuestro entorno, probablemente no hayan caído en que somos enormemente privilegiados. Sí, pertenecemos a ese 10% y llegamos incluso a pensar que las cosas van bien. Hemos alcanzado un nivel de desarrollo jamás pensado. ¿Qué más queremos?  Podemos tener el último gadget en tecnología, fabricado en la otra punta del planeta en menos de 24h en la puerta de casa. Al mismo tiempo aceptamos aquello de que la redistribución de la comida sea inviable, sabiendo que la comida que desperdiciamos podría dar de comer a todo el continente africano.

Jahren, una de las personas más influyentes del mundo, según la Revista “Time”, es contundente en sus palabras, remueve conciencias e incita a la acción desde todos los ángulos, cada uno asumiendo su parte de responsabilidad.

Un sistema de producción intensiva de productos y servicios a gran escala, que alienta o responde a una sed de consumo inasumible por el planeta.

“El afán sin límite” (The story of more), es el último libro de Hope Jahren, cuya edición ha sido publicada en español en septiembre de 2020. En él establece una relación directa entre las condiciones que han llevado a nuestro planeta a ser un lugar amenazado por diferentes peligros, y nuestros hábitos de vida y consumo.

En su libro, hace un llamamiento al mundo a “desintoxicarse”, del consumo o por el contrario, aceptar nuestra derrota ante un futuro poco alentador.

«solo después de ver dónde estamos, podemos preguntarnos oportunamente si es aquí donde queremos estar»

 Jahren, a lo largo de una profunda investigación, ha cruzado y analizado datos para explicar la relación entre los patrones de consumo y vida y la crisis climática.

Uno de los datos más relevante que refleja en su libro, es como el aumento de la población, no guarda una relación proporcional con el aumento de la producción.  Mientras la población se ha multiplicado por dos, los últimos 50 años, la producción de cereales, de carne o de azúcar, se ha triplicado y el consumo de combustibles fósiles y eléctricos, se ha cuadruplicado”. Sorprendentemente, por décimo año consecutivo, sigue aumentando la cifra de personas que padecen hambre en el mundo, la última estimación de la ONU sobrepasa los 820 millones de personas.

Muchas investigaciones, entre ellas la de Jahren, confirman que la correlación entre aumento demográfico y producción, es injustificada. La cantidad de servicios, productos, alimentos, energía consumida, todo aquello que compramos y vendemos, ha crecido mucho más, de lo que ha aumentado la población.

Y concluye en este sentido, de continuar a este ritmo de consumo inconsciente, el planeta no podrá abastecer a toda la población en las próximas décadas.

Parece que el 10% de la población mundial estamos consumiendo el 90% de lo que otras partes del planeta, necesita.

Los últimos capítulos del libro Jahren los dedica al desperdicio de alimentos. Lamenta tener que confirmar que con los cereales y las frutas que se desperdician, habría de sobra para abastecer a todo el mundo.

PRODUCCIÓN Y CONSUMO SOSTENIBLE. El poder de cambiar las cosas pasa por estar informado.

Las declaraciones de Hope Jahren, no son aisladas, ni poco fundamentadas. Actualmente, nuevos Informes científicos arronjan más luz acerca de la imperiosa necesidad de evolucionar hacia sistemas de producción y consumo sostenibles.

La revista “Nature”, una de las más reputadas científicamente, publica por primera vez, una evaluación sobre el N20, el tercero de los gases efecto invernadero, responsables del cambio climático. El Informe alerta que la cantidad y el efecto acumulativo de este gas en la atmósfera, es altamente nocivo y no está siendo considerado en los análisis actuales sobre el total de GEI. Las emisiones de este gas han crecido un 30% en las últimas cuatro décadas. Su ritmo de crecimiento y niveles de concentración en el aire, son preocupantes y harían inviable reducir la temperatura global por debajo de los 2ºC. (estipulado como necesario según los acuerdos de París, para evitar un daño irreversible).

El óxido nitroso N20, resulta del uso de fertilizantes, en la producción intensiva de alimentos. Un sistema de producción poco eficiente e insostenible, que según la FAO, desperdicia más de 1.300 millones de toneladas/año y es responsable de la contaminación del suelo y el aire.

“Un precio demasiado alto…que hace que merezca la pena iniciar el cambio hacia hábitos de consumo sostenible”

CÓMO LLEVAR UNA VIDA SOSTENIBLE, a través de un consumo consciente.

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5 acciones básicas

Pero no son todo malas noticias, la información es necesaria para asumir nuestra parte de responsabilidad en todo esto. Muchas de nuestras opciones de vida y consumo, pueden contribuir definitivamente a revertir esta tendencia.  Los consumidores tenemos el poder de decidir qué opciones escoger y cuáles desechar, y de esta forma estaremos forzando el cambio hacia nuevos sistemas productivos.

  • Organiza y ajusta tus compras. Compra aquello que necesites, y evita el desperdicio de comida y aparatos electrónicos. Revisa qué puedes aprovechar de tu comida y cómo puedes optar por comprar en almacenes o tiendas que no desperdicien alimentos. Por ejemplo, ¿sabías la cantidad de fruta que se rechaza en las cadenas productivas por no cumplir con el tamaño o color determinado? Alimentos que son perfectamente comestibles. O la cantidad de fruta que pierde esas condiciones en su distribución y también se tira. No podemos contribuir a esta tragedia. Pero el mayor desperdicios en los hogares, lo protagonizan los residuos electrónicos. Comprar aparatos eléctricos y electrónica reacondicionada es la solución. Actualmente han surgido muchos negocios en torno a la recuperación y actualización, a partir de los residuos eléctricos y electrónicos. También grandes almacenes como Fnac, el Corte Inglés o marketplace como BackMarket, ya venden este tipo de productos, favoreciendo optimizar los recursos y reduciendo la gran huella de carbono que éstos generan. 
  • Consume alimentos de producción extensiva, controlada, de estación y local. El 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero, tienen origen en el sistema alimentario. La producción intensiva e industrial, el transporte y el desperdicio de alimentos, son las principales causas. En los grandes almacenes busca el sello de producción extensiva, local y controlada.
  • Reduce el consumo de carne y apuesta por la ganadería extensiva. Apoyar la agroecología, la ganadería extensiva, ecológica y a pequeña escala de productores locales. Más del 30% de la producción de cereales y 2/3 del consumo de agua dulce (recurso escaso) está destinado a alimentar el ganado. La deforestación y la contaminación de los suelos y el aire, están asociados con la actividad ganadera industrial.
  • Evita el transporte en la medida de lo posible. Reduce tus viajes, los vuelos que coges al año, comparte coche y opta por el transporte público. En trayectos cortos, puedes utilizar la bicicleta.
  • Consumo responsable de agua, electricidad, aprende a optimizar los recursos en tu hogar. Elige a proveedores que ya estén haciendo la transición hacia las energías renovables. La producción de energía a través de proveedores convencionales, dependientes del carbón o energías no renovables, deja una alta huella medioambiental.

DORA REQUENA
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DORA REQUENA

Comunicadora Social en el ámbito de la Sostenibilidad y Experta en Desarrollo de Negocios con Impacto

 

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