Cuando el impacto de las crisis humanitarias, nos ponen a todos en el mismo lugar.

Las crisis globales también representan una oportunidad de cambio. Suelen sacudir nuestra forma de pensar y comportarnos. Los pensamientos de solidaridad, comunidad y colaboración están a flor de piel. También es momento de hacer revisión de lo que no funciona, enmendar errores y marcar hojas de ruta más viables y sostenibles.
Si consideramos que la crisis del Covid-19, es ante todo una crisis humanitaria, pero esta vez una crisis que ha azotado de forma igualitaria, y especialmente al mundo desarrollado. Tal vez de esta manera, empecemos a tomarnos en serio los avisos que nos da la naturaleza.

Estamos acostumbrados a crisis como la climática, con inundaciones, tsunamis, o la inmigración masiva en zonas en las que el clima extremo las ha convertido en inhabitables. Hasta el momento, estos desastres naturales, se han dado de forma puntual y en zonas pobres o muy localizadas del planeta.
Ahora, la crisis actual nos enseña, que en el mundo globalizado en el que vivimos, no va a ver distinciones entre países pobres o ricos. Todos seremos susceptibles de sufrir la respuesta de la naturaleza ante la irrupción devastadora del hombre en los ecosistemas y la gestión de los recursos naturales.

Fernando Valladares. Doctor en Ciencias Biológicas y profesor e investigador del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Nos explica cómo es posible convivir con la naturaleza para que ésta no nos devuelva los golpes.

LA CAPACIDAD DEL SER HUMANO PARA ENFRENTAR Y ADAPTARSE Al impacto de CRISIS humanitarias.

Nuestra capacidad de resiliencia sigue siendo fundamental para suavizar el impacto de crisis globales. La falta de planificación y anticipación de la pandemia, pasa a un segundo plano, mientras se demuestra la capacidad del ser humano para enfrentar y adaptarse rápidamente a una nueva situación.

La respuesta de todos ha sido sobrecogedora. Sin embargo, este hecho no ha evitado, ni evitará la muerte de miles de personas. Tampoco, que de nuevo los países con menores recursos, sean los que más dificultades enfrentaran para salir de la crisis.

A pesar de todo, ante la amenaza inminente de crisis humanitarias, gobiernos, instituciones y comunidades de todo el mundo, tendrán la obligación de responder con planificación y recursos o volver a revivir la tragedia.

Mientras luchamos por una economía social y en equilibrio con la naturaleza, tendremos que reinventar nuevas formas de adaptación. En todo caso, entender como nunca, que solo podemos salir de las crisis a través de estímulos y ayudas alineadas con una economía sostenible. Será inevitable vivir tiempos difíciles, de baja actividad en muchos sectores, pero también visto de otro modo, de oportunidad. Las bajas tasas de interés y un momento de menor intensidad productiva, puede representar un momento idóneo para iniciar la transición ecológica e inversiones bajas en carbono.

REPENSAR COMO ENFRENTAR LAS DESIGUALDADES PARA UN DESARROLLO SOSTENIBLE.

A medida que la pandemia evoluciona, se hace evidente que las economías más liberales, y que por lo tanto, menos han invertido en derechos sociales y paquetes de estímulo económico, son las que más van a sufrir la recuperación. En estos países, son los estratos más bajos de la sociedad los que sin duda, están más expuestos. Los trabajos menos retribuidos y con menos derechos sociales son los que se han convertido en imprescindibles en esta crisis. Los cuidadores, los empleados de comercios de servicios básicos, trabajadores sociales, son algunos de ellos, y por otro lado, los más desprotegidos. La mayoría, sin cobertura social. Seguramente sean ellos los primeros en caer y este hecho podría provocar un efecto en cadena y por otro lado un vacío en la economía, en el que hasta el momento, no se había pensado.

Los países desarrollados con sistemas económicos tan desequilibrados lo van a tener muy difícil para retomar el vuelo de sus economías. En este escenario, de fracaso estrepitoso del sistema neoliberal, parece necesario un replanteamiento hacia sistemas económicos más sostenibles, que contengan medidas sociales equilibradas.
Lo que no se ha hecho hasta el momento, se pagará con creces con un endeudamiento mucho mayor, frente lo que hubiera supuesto invertir en medidas de protección social.

LA DESCONFIANZA Y LA DESPROTECCIÓN, SENTIMIENTOs GENERALIZADOs EN LA CRISIS.

Pero también en las llamadas sociedades del bienestar social, como las europeas, la percepción de desprotección es uno de los sentires más generalizados de esta crisis. Y es en este sentido, que las personas desconfíen inusualmente de la información proveniente de los medios politizados.

En momentos como este, los ciudadanos depositan, como último recurso, su confianza en las empresas, esperando de ellas que aseguren su bienestar y economía. Según el Barómetro de confianza en las empresas de Edelman, existe un claro deseo de que las empresas trabajen conjuntamente con el gobierno, llenando el vacío que éste, está dejando en la gestión de la crisis del Coronavirus.
Según este estudio, los ciudadanos esperan de las empresas que actúen en interés de sus empleados, protegiéndoles, colaborando, innovando y resolviendo problemas para todos. También como fuente de información, dada la cantidad desmesurada de fake news, y que pongan a disposición de las necesidades del bien general sus productos o servicios, en condiciones especiales de uso y precio.

Es en esta crisis, que muchas marcas, tendrán la oportunidad de mostrar si en situaciones extremas, anteponen a las personas frente al beneficio y por lo tanto, ganar un lugar de confianza en la mente de los ciudadanos.

Pero la crisis también pone de manifiesto que los mercados por sí solos no pueden manejar la situación y por otro lado, que la falta de inversión en el sector público, es un nefasto modelo económico a seguir.

Si esta vez hemos aprendido de los errores, esperamos que instituciones, gobiernos y mercado, empiecen a trabajar de forma coordinada para prever, anticipar y prepararse de la mejor manera posible ante otras crisis humanitarias que probablemente volvamos a tener que enfrentar.

Image by rawpixel.com

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