Aunque toda la temática relativa a los plásticos está ampliamente difundida e interiorizada en la población mundial, no está tan claro, en términos generales, que se conozca en profundidad, su repercusión a nivel medioambiental, en la salud humana y animal. Se sobreentiende que el plástico es contaminante en gran parte porque no se destruye y por esta razón contamina, ensucia, invade nuestro territorio.

Las imágenes de millones de plásticos y microplásticos flotando en los océanos, son imágenes que casi todos tenemos gravadas en nuestras mentes. Sin embargo, no se trata de un tema estético  o simplemente desagradable a la vista. La fauna marina, desde torturas, delfines a peces que forman parte de la dieta humana, confunden plástico con comida, el plástico causa la muerte en muchos casos a estos animales y en otros, entra a formar parte de nuestra cadena alimenticia.

Según un estudio reciente de la Universidad de Plymouth, se encontraron restos de plásticos en la tercera parte de los peces pescados en las costas atlánticas.

Para hacer más flexibles y duraderos los plásticos en muchos casos llevan sustancias químicas que en su descomposición, suponen un riesgo para la salud, ya que liberan tóxicos que en altas cantidades, son perjudiciales. Componentes químicos como los ftalatos están en el ojo de mira de muchas agencias de regulación, ya que si bien, no existe evidencia científica sobre su toxicidad en cantidades definidas, si se habla de un potencial riesgo para la salud humana si la exposición es alta. Pero cómo puede el ciudadano controlar que cantidad mínima ingiere y cual sería en todo caso, el efecto coctel, cuando se suman otros muchos productos que también refieren a cantidades mínimas.

La controversia sigue existiendo debido a que los riesgos reales de nuestra exposición todavía no están suficientemente probados y son todavía desconocidos. Seguramente por ello “La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria” advirtió sobre el riesgo potencial para la salud humana y la seguridad alimentaria, la contaminación por micro-plástico presente en los tejidos comestibles de muchos tipos de peces comercializados.

El fenómeno hoy denominado “Sopa de Plásticos”, no es más que todos aquellos micro trozos de plástico que flotan en nuestros océanos, pero que también viajan por el aire, y están presentes en nuestras cremas, pañales, bastoncitos de algodón, productos de higiene en general, o en las botellas de agua que bebemos, por poner algunos ejemplos.

Aunque resulte increíble, el plástico forma parte de nuestras vidas desde hace poco más de 60 años.  En aquel momento el plástico supuso una revolución en su tiempo, y llegó a transformar toda la industria;  embalaje, almacenamiento, transporte, cosmética, higiene personal, textil, nutrición, ingeniería, etc. Sin embargo, no mucho después empezaron a surgir estudios con peso científico que hablaban de los riesgos para las especies acuáticas, el medioambiente y la salud humana. En 1969, los toxicólogos de la Universidad Johns Hopkins descubrieron que los tóxicos en los plásticos se estaban filtrando de los envases a los tejidos humanos.

El plástico supuso una revolución en su tiempo, y llegó a transformar toda la industria;  embalaje, almacenamiento, transporte, cosmética, higiene personal, textil, nutrición, ingeniería….

Hace poco más de un año la Revista Science Advances publicó un informe que calculaba el volumen total de plástico nunca antes producido en 8.3bn toneladas, de los cuales el 79% quedaban sin reciclar, esparcidos por la naturaleza.

Según la Fundación Ellen MacArthur, se estima en el año 2050 la cantidad de plástico presente en el Océano será superior a la cantidad de pescado.Aproximadamente, 4 bn son botellas de plástico. Una botella que tardas en usar 15 minutos puede tardar en desaparecer 450 años.

No obstante, como resultado de toda esta controversia y seguramente, como la experiencia vital de muchos nos enseña, la regulación va lenta y llega tarde, por lo que no está demás buscar alternativas fiables. Afortunadamente, la innovación lleva un ritmo mucho más rápido y surgen sustitutos al plástico que se biodegradan con facilidad y no contaminan ya que se obtienen a partir de la fermentación de materia vegetal gracias a la acción de ciertos tipos de bacteria. El resultado es prácticamente el mismo y además se produce con energía renovable. Un proceso sostenible y seguro para la salud humana y medioambiental.

La problemática para muchos es cómo vivir una vida sin plástico. ¿Es tan complicado eludirlos?

AQUÍ DEJAMOS ALGUNOS CONSEJOS QUE SIN DUDA TENDRÁN UN GRAN IMPACTO SOBRE TU SALUD Y LA DEL PLANETA.

  1. No empaquetes la comida. No será tarea fácil, todo cambio implica renuncias. Supermercados como el Mercadona siguen empaquetando el pan en bolsas de plástico. Seguro que encuentras otros locales cercanos para comprar el pan, ya muchos otros comercios ofrecen la alternativa de bolsas de papel.
  2. Evita comprar fruta empaquetada. Existen soluciones de bolsas reciclables. Haz click aquí si quieres hacerte con ellas.
  3. Cambia tus botellas de agua de plástico por botellas de agua reusable.
  4. Encuentra alternativas a tu bolsa de plástico. Hoy día es más fácil, casi todos los supermercados y comercios te ofrecen bolsas de plástico recicladas, que ya es un avance, no dejes de usarla. Supermercados como Lidl han cambiado sus bolsas de plástico por unas de papel y bastante resistentes.
  5. Compra productos de higiene personal o cosmética naturales. Los plásticos están presentes en muchos productos convencionales. 
  6. Evita almacenar comida en bolsas. Hay alternativas muy seguras.

  1. Ya tienes suficientes cds y DVDs, ahora puedes empezar por descargarte música y video de forma digital.

Y por último, enseña y difunde que es posible reducir el uso de plásticos en muchas de nuestras acciones cotidianas. El esfuerzo merecerá la pena.

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