Foto de Lucien Wanda en Pexels

Reciclar por sí solo no soluciona el problema de la imparable producción de residuos y la actual crisis del plástico. Hay que reducir los residuos. Lo prioritario es enfocar los esfuerzos de innovación, en cómo disminuir la generación de residuos y no en mejorar los sistemas de reciclaje. La razón es simple, a pesar de que éstos sigan siendo cada vez más sofisticados, la cantidad de residuos, aumenta alarmantemente cada año. Sin tener en cuenta que la huella de carbono del reciclaje, es muy alta (uso de los recursos naturales para su destrucción o descomposición).

Recordemos que Reciclar es la última de las tres “R”; REDUCIR, REUTILIZAR y por último RECICLAR. Cuando cumplimos con las dos primeras, entonces nos queda reciclar, y merecerá la pena hacerlo siempre y cuando tengamos claro cómo separar correctamente los residuos.

Existen muchos mitos acerca del reciclado de residuos. Uno de ellos es el de “para qué reciclar si todo terminará mezclándose” o “para qué, si reciclar genera todavía más contaminación”. Hay buena parte de razón en todo esto, pero no toda.

Es una realidad que hay desperdicios que no entran en ninguna de las categorías de separación de residuos y se terminan mezclando con el resto. No existe información suficiente acerca de cómo separar ciertos residuos, tales como las bandejas que contienen alimentos, envoltorios de un solo uso, cápsulas, yogures, pajitas, utensilios de plástico, envases de pequeño tamaño, etc. En cualquier caso, es importante que no se mezclen y se depositen en una bolsa a parte para permitir el reciclaje correcto de los residuos que sí está claro cuál es su lugar y tienen que poder reciclarse en condiciones óptimas.

EL PROBLEMA NO ES QUE RECICLEMOS MAL, ES QUE HAY DEMASIADO DESPERDICIO, y no sabemos qué hacer con él.

Según el estudio Eurostat, en España, aumenta la consciencia del reciclaje, dado que el 70% de los envases van a parar al contenedor adecuado, y por lo tanto, se reciclan. Donde parece que las reglas no están tan claras es en el total de desperdicio generado, del cual solo se recicla el 34%. Los estudios que se realizan a nivel global nos dan datos mucho más alarmantes y es que solo se recicla el 9% de todo el plástico producido hasta el momento, el resto se incinera o acaba en el medioambiente.

Cuando se habla de reciclaje parece que solo tenga que ver con los residuos generados en el hogar, pero ¿dónde va a parar el resto de residuos?  En muchos casos, establecimientos y empresas poco concienciadas, dejan el reciclaje de sus residuos en mano del personal de limpieza, que no cuenta con las indicaciones precisas acerca de su separación y reciclado.

Por otro lado, los residuos que entran dentro de los “desclasificados”, seguramente vayan a para a las incineradoras, para seguir contaminando con los gases tóxicos que desprenden, exportados o en el mar. En este sentido hay mucho que avanzar, porque a pesar de que los sistemas de reciclaje siguen evolucionando, así como la consciencia ciudadana, cada vez producimos más residuo difícil de reciclar. Aquí, cabe preguntarse ¿por qué sigue aumentando la producción de desperdicio que no tienen una solución de reciclaje viable y ecológica?

Es momento de centrar los esfuerzos de innovación en los envases o contenedores de un solo uso. La solución para disminuir los residuos en los “packaging” y “containers”, sigue siendo hacerlos durables y reutilizables, pero sobretodo, reducirlos al máximo.

QUÉ PODEMOS HACER PARA REDUCIR LOS RESIDUOS. ¿Cuáles son las soluciones que ofrecen las empresas?

Las petroquímicas continúan creciendo, así lo explica el Informe del pasado diciembre, PLASTIC ATLAS 2019  de la Heinrich Böll Foundation. Las grandes productoras mundiales de plástico, abrirán más de 300 nuevas instalaciones, en los próximos años, que consecuentemente añadirá un 40% más de plástico a la industria, para el 2025.

Ya veremos que ocurre hasta entonces, pero de ser así, la situación será realmente grave, porque no hay mecanismos para gestionar semejante cantidad de residuos. La única vía posible es su reducción.

Afortunadamente, la economía circular también está en alza, invertir en cómo reducir los residuos industriales, es uno de los focos principales en los departamentos de I+D de muchas empresas.

LA TRANSFORMACIÓN DE PAPEL RECICLADO EN FIBRA DE CALIDAD PARA TODO TIPO DE ENVASES Y CONTENEDORES REUTILIZABLES.

Compañías como Starbucks, en búsqueda de posibles formas de reducir los residuos generados, comienza su andadura hacia el reciclaje de sus envases en fibra de calidad. Hasta el momento la fibra de calidad, a partir del reciclado de papel, es una de las mejores alternativas al plástico, según datos de la EPA. Sin olvidar que de nuevo los costes de reciclaje y el uso de recursos siguen siendo insustituibles.

Según explica la Fundación Ellen MacArthur, los envases reutilizables son una excelente oportunidad para la economía circular. La innovación e investigación necesaria para cubrir las necesidades de consumidores conscientes y el cuidado medioambiental, representa una solución, pero también una oportunidad de crecimiento económico para las empresas implicadas.

LA GENERACION Z Y LOS MILENNIALS exigen PACKAGING SOSTENIBLE.

Muchas empresas, han tenido que pasar al PACKAGING SOSTENIBLE, debido a las exigencias de su mercado potencial; los Milennials y la Generación Z. Su prioridad es reducir la huella de carbono.

Lo “Ecológico” tiene que ver con el material, pero “Sostenible”, toma además en consideración las dimensiones sociales, económicas y medioambientales.

Los materiales utilizados deben de poder reciclarse en su totalidad y reutilizarse, agotando su vida útil. En la cadena de producción no debe haber infracciones de derechos humanos, y por último, la huella de carbono debe minimizarse al máximo. 

OTROS TIPOS DE ALTERNATIVAS AL PLÁSTICO; EL BIOPLÁSTICO O MATERIAL COMPOSTABLE.

Es importante considerar que el material no es tan importante, si no se vincula a su uso.

La alternativa de los envases compostables o plásticos bio, está puesta en tela de juicio por los expertos. La necesidad de dar con soluciones urgentes, lleva a la industria a dar el giro hacia los bioplásticos, o los materiales compostables, hechos de maíz, caña de azúcar, bambú…que tienen la aparente cualidad de descomponerse en el medioambiente. Sin embargo, no es así, su descomposición se tiene que hacer en plantas industriales específicas. El problema surge de vuelta, dado que muchos de estos envases por desconocimiento, no se llevarán a reciclar y tendrán el mismo final que muchos plásticos, permanecerán en el medioambiente. Todo esto sin considerar, según afirma Alba García, responsable de la Campaña de Plásticos de Green Peace, que en muchas ocasiones, los envases se etiquetan como “OK Compost” y contienen plásticos.

Por otro lado, esta solución en algunos casos, ha sido pensada para que los envases se degraden y se conviertan en compost en sus propias fábricas.

En todo caso, la solución no es crear más productos, que al final también contienen plástico o que conllevan una alta huella de carbono en su descomposición, si no de crear productos o envases, lo menos contaminantes posible, pero reutilizables.  

LAS GRANDES SUPERFICIES TAMBIEN PRESENTAN ALTERNATIVAS PARA REDUCIR LOS RESIDUOS.

Supermercados como “Alcampo”, ofrecen la posibilidad de llevar los envases de casa y comprar a granel en algunos de sus productos. Aunque es una buena apuesta, los grandes supermercados están todavía en una etapa muy primaria y las empresas emergentes y pequeños negocios, siguen liderando la alternativa de los envases reutilizables y las compras a granel.

Según el Informe “EL SUPERMERCADO IDEAL” de Green Peace, el “ENVASADO IDEAL”, es un tipo de envase que se puede devolver al supermercado o fabricante para ser reutilizado o que la clientela puede volver a rellenar y reutilizar.

Sin duda, este tipo de propuestas nos recuerdan al pasado. En la tienda de barrio se hacía así. No es ninguna casualidad que la contaminación que existe actualmente tenga su punto álgido, cuando las cosas dejaron de hacerse definitivamente, “como antes”, aproximadamente, 20 años atrás. Esta sería la actitud “Slow”, que muchos reclaman y que muchos otros, aunque quisieran, no puedan permitirse por haber entrado en los mecanismos de mercado, donde la eficiencia, la optimización del tiempo y la obtención del máximo beneficio, priman, ante todo.

EL CERO DESPERDICIO SIGUE SIENDO LA MEJOR DE LAS ALTERNATIVAS, pero no funcionan solo con la voluntad.

Mientras la ciudadanía se moviliza para promover el “ZERO Waste”, desperdicio cero, no envases, no residuos, las empresas miran hacia otro lado, como si esto no fuera con ellos. Las soluciones pasan por reducir de forma drástica la producción de plásticos. Eximir de responsabilidades a gobiernos y empresas, es el error de partida.

Los movimientos ZERO WASTE, deben estar apoyados en sus comunidades, mediante alternativas con productos reusables. Por otro lado, es necesaria una regulación que frene en seco la producción y añada impuestos a la contaminación que éstos generan, de forma que el negocio de los plásticos, no sea más rentable. No cabe duda que es necesario cambiar la forma de consumir, pero los consumidores no pueden estar solos, se les tiene que acompañar y ofrecer alternativas viables para ellos y amigables con el medioambiente. Ante todo, reducir la producción de plásticos en todos los productos, incluso más allá de lo que vemos.

Los microplásticos en cosmética y en la ropa son los principales causantes de las “sopas de plástico”, en los océanos.  Y es que, no se puede obviar que los plásticos se producen con productos químicos que terminan disolviéndose, y hoy día, ya forma parte de nuestra dieta.

Alimentos de uso primario ya están contaminados con microplásticos. En la revista Nature, se publican a menudo estudios sobre la temática. Uno de ellos es el realizado sobre la presencia de microplásticos en la sal marina, en España, en el que todas las muestras examinadas, dieron positivo. Se podría decir que si el mar está lleno de estos microplásticos, y consumimos productos provenientes del mar, incluso aunque no los veamos, están ya en nuestro cuerpo.

Es un hecho que la problemática sobre cómo reducir los residuos tóxicos, no solo tiene que ver con el medioambiente, es también una cuestión de salud global.

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