“LOS QUÍMICOS, NO SON COMO LA GENTE. ELLOS, NO SON INOCENTES HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO”.

Advierte el Doctor David Michaels, en el  documental, Toxic Beauty, estrenado en el Hot Docs Canadian International Documentary Festival, en abril de 2019. En el mismo, científicos, médicos e investigadores de larga y reconocida trayectoria, explican de forma transparente y práctica el riesgo al que la Industria cosmética expone al cuerpo humano. Según el Doctor Michaels, también investigador en el estudio de los disruptores endocrinos y profesor en la Unidad de Salud Pública de la Universidad George Washington, las medidas regulatorias en cuanto químicos en cosmética, no han sido actualizas desde el año 1930.

En Europa, que nos enorgullecemos de contar con la legislación más restrictiva a nivel mundial, en materia de químicos en cosmética e higiene personal, nos encontramos con un gran vacío legal. El REACH, el Reglamento de Registro, evaluación, autorización y restricción de sustancias químicas, establece en el 2006 una “Política sobre nuevos químicos para la UE”. Hasta la fecha, no se tenía suficiente información sobre sus efectos y modos de uso en condiciones de seguridad, en el 99% de los casos. 

Consecuentemente, a partir de este informe, se estableció una hoja de ruta, que ha permitido el registro de cientos de nuevas sustancias químicas. Sin embargo, los aspectos burocráticos ralentizan los procesos de regulación y los resultados son escasos e insuficientes porque no inciden tanto en la evidencia científica sobre su inocuidad y tampoco regula su uso o exige la declaración de la composición porcentual. (datos recogidos por el boletín de la Sociedad Española de Químicos Cosméticos, en octubre de 2018).

La multi billonaria industria de la cosmética y el cuidado personal.

La menos regulada de todas. Se está trabajando desde hace años, en la regulación que limita aquellos químicos que contienen las cosechas o los alimentos elaborados, pero no sobre lo que nosotros llevamos encima. ¿qué pasa con aquellos productos que forman parte de nuestro cuidado personal diario?, champús, cremas, polvos, desodorantes o maquillaje. Se podría pensar que al no respirarlos o comerlos no requieren atención. Nada tan lejos de la realidad, no solo los respiramos, si no que penetran en nuestro cuerpo, corren por nuestras venas y nos exponen a unos niveles de químicos intolerables por cualquier organismo vivo.

El Dr. Michaels, además advierte que el resultado de utilizar este tipo de productos no es apreciable a corto plazo, es el efecto acumulativo de mínimas cantidades durante años lo que está acabando con la vida de muchas personas. Otros médicos e investigadores de renombradas Universidades, confirman que el aumento de enfermedades endocrinas y el cáncer está estrechamente ligado a la cantidad indiscriminada de estas sustancias en nuestros cuerpos y sus efectos.

Es bien conocido por la industria, que muchas de esas sustancias que utilizan, son disruptores endocrinos y/o cancerígenas, generando un grave y duradero impacto sobre la salud. Sin embargo, no se hace mención alguna a cerca de medidas de precaución o uso (por ejemplo el efecto a largo plazo, cantidades utilizadas o en conjunto con otras y tiempo de exposición).

 

 

 

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LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL DE LA INDUSTRIA COSMéTICA.

Lo primero que se nos vienen a la cabeza, es ¿qué tienen que decir las empresas? Es un hecho que el mundo está tomando conciencia y si las empresas no plantean soluciones orgánicas y éticas con absoluta urgencia, empezaran a perder mercado. Ese momento está llegando y es precisamente cuando las empresas deciden replantearse su estrategia y plantear soluciones, ya sea movidos por el beneficio económico o por una toma de conciencia social repentina.

No obstante, el ojo público les sigue de cerca con desconfianza, pero no por ello, muchas empresas del sector, cesan sus prácticas irresponsables, incluso siendo conscientes de que están poniendo en grave riesgo la salud humana.

Resulta difícil de creer, y es precisamente con esa incredulidad y con el ideal joven de belleza, con el que juega sus cartas el marketing de esta industria. Empresas de primer orden con programas de RESPONSABILIDAD CORPORATIVA elogiables, ¿nos están contaminando?. La mayoría de la gente, no está dispuesta a creerlo. No estamos preparados, tampoco, para entender que todo aquello que nos embellece, nos limpia o reconforta, nos mata por dentro.

LOS RIESGOS SOBRE LA SALUD DE LOS TÓXICOS EN COSMÉTICA.

Resulta cuanto menos sospechoso que después de numerosos juicios ganados contra el gigante Johnson&Johnson, todavía encontremos sus productos en el mercado. Parece que no aprendemos la lección, hace tan solo tres días que las autoridades americanas retiran lotes de polvos de talco de esta marca, por contener amianto. De nuevo, ahora toca esperar que los primeros signos de enfermedades empiecen a florecer … pero probablemente, a ese momento, nadie los relacionará con este hecho.

Otros reconocimientos públicos de altos mandos de empresas como L´Oreal, admitiendo la necesidad de reformular sus productos, evidencian la cruda realidad.  Alec Batis, quien desarrolla su labor como formador en el departamento de formulación química de L´Oreal, explica para NBCNews que los productos que comercializan, no están preparados para una larga exposición, sobre todo refiriéndose a los productos de higiene infantil. Del mismo modo, reconoce que toda mujer u hombre que haya utilizado desodorantes e hidratantes en los últimos años tendrá parabenos en su cuerpo durante mucho tiempo. Buena parte de las sustancias contenidas en estos productos, son disruptores endocrinos o están en la lista oficial de causantes cancerígenos.  De nuestra fortaleza dependerá cuando estallará la bomba, que nos termine enfermando.

¿RESPONSABILIDAD DEL CONSUMIDOR?

Por otro lado, Alec Batis, apela a la responsabilidad del consumidor. Supuestamente, tenemos el deber de conocer de qué forma utilizar estos productos. Sin embargo, este comentario lo hace detrás de las cámaras, porque es de entender que la primera responsabilidad parte del productor, de informar sobre sus productos, formas de uso e implicancias.

Es probable, que no todos estemos preparados para ver un documental así porque seguramente, hemos utilizados esos productos o de similar composición y entraremos en shock. La visión más optimista de los que ya se han hecho con el documental es correr hacia el neceser, deshacernos de él, y buscar alternativas que nos aseguren su inocuidad.

El documental es una oportunidad única para entender la envergadura de la problemática. En entrevista con reconocidos investigadores, legisladores, sobrevivientes de cáncer y una médico residente, como experimento humano.

Mymy Nguyen, esta joven estudiante, presta su cuerpo como experimento, utilizando tan solo durante un día, sus productos básicos de higiene personal y cosmética. Posteriormente al analizar su orina, los resultados superaban el más negativo de los pronósticos, una bomba química recorriendo su cuerpo.

Este experimento, pretende dar evidencia pública de cómo la industria cosmética nos puede llegar a enfermar e incita a que las personas se hagan esta simple prueba.

BELLEZA TÓXICA, el documental.

¿Y por qué este documental? Phillis Ellis, su directora, reconocida y premiada directora de cine canadiense, fue también deportista profesional, y como otras muchas deportistas de la época usaban los polvos de talco para refrescarse y evitar sudoración excesiva. Poco a poco con el paso de los años, conoció muchos casos de cáncer de útero, en sus círculos de deporte. Como investigadora, empezó su búsqueda de información y apoyada por reconocidos expertos en la materia, consiguieron encontrar la relación entre el cáncer y el uso de cierto tipo de productos, como es en este caso, el de los polvos de talco.

Como resultado de estos avances, continuó con una investigación en mayor profundidad sobre esta coincidencia, reuniendo médicos e investigadores de peso. No solo eran los polvos, muchos de los productos de higiene personal y cosmética contienen cantidades suficiente de diferentes químicos, que, por efecto acumulativo, pueden causar diferentes enfermedades relacionadas con alteradores endocrinos (hormonas), teniendo como resultado cáncer, problemas de desarrollo e infertilidad.

Este documental cuenta, extensamente, varios casos de mujeres en su lucha contra  el cáncer y su principal culpable; Johnson&Johnson, y pone en tela de juicio la falta de responsabilidad empresarial y gubernamental, por su pasividad ante la urgente necesidad de regular la industria cosmética.

Tenemos dos opciones, o esperar a que empresas como L´Oreal, reformulen sus productos o comprar cosméticos y productos de higiene personal sin tóxicos. En cualquier caso exige siempre el INCI, que es la fórmula que nos permite saber exactamente, lo que contiene cada producto.

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